
La OMS también facilita otros datos: al año fallecen en el mundo cuatro millones de personas por culpa del tabaco. Para la década del 2020 o 2030, el número de víctimas relacionadas con el tabaquismo que podrían evitarse alcanzará los diez millones de muertes al año. Además, el informe de la OMS recuerda que el 70% de estas muertes se produce en los países desarrollados, donde el consumo de tabaco está aumentando espectacularmente.
Sólo en España, los cálculos de la Sociedad Española de Especialistas en Tabaquismo estiman que cada 10 minutos muere una persona por causas directamente relacionadas con el tabaco, esto es, 6 a la hora, 150 al día, 1.050 a la semana, 4.500 al mes y unas 55.000 al año. Las mismas estimaciones apuntan que el gasto diario en tabaco en España asciende a 24.040.050 de euros, lo que significa que cada segundo el gasto es de casi 300 euros.
«El impacto extremadamente negativo del consumo de tabaco sobre la salud mundial es la principal razón para destinar un soporte económico adecuado a la lucha contra el consumo de esta sustancia a nivel internacional», se destaca en el informe que la OMS redactó en el año 2002 con motivo de la celebración del Día Mundial Sin Tabaco. Una estrategia global Para luchar contra este problema, hace falta un movimiento internacional, que la OMS trata de liderar a través del proyecto 'The Tobacco Free Initiative', creado por la directora general de este organismo, Gro Harlem Brundtland, en 1998. El objetivo es coordinar y promover una estrategia global para responder a esta tendencia sociosanitaria. La misión a largo plazo de los distintos gobiernos, recuerda la OMS, se estableció de cara a reducir la prevalencia en el consumo de tabaco en todos los países y en función de los distintos grupos sociales, así como el catálogo de enfermedades derivadas del hábito.
Cada día se fuman en todo el mundo nada menos que 15 billones de cigarrillos (uno de cada tres se fuma en China) y las estimaciones de la OMS apuntan a que en los próximos años se producirá un significativo aumento de esta cifra debido al crecimiento de la población mundial. España se sitúa en el grupo de países con un mayor consumo de tabaco por persona, con más de 2.500 al año.
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Test de Richmond
Puede que no tenga muy claro si desea o no dejar de fumar. Para conocer hasta qué punto quiere abandonar el tabaco conteste las preguntas siguientes. A continuación, le daremos información detallada sobre las medidas adecuadas para dejar de fumar según su perfil y los beneficios que tendría si las adoptara, así como una guía completa sobre cómo dejar el tabaco. Es necesario rellenar el cuestionario para acceder a la información.
TEST DE RICHMOND
1. ¿Le gustaría dejar de fumar si pudiera hacelo fácilmente?
No
Sí
2. ¿Cúanto interés tiene usted en dejarlo?
Ninguno
Medio
Elevado
Muy elevado
3. ¿Intentará dejar de fumar en las próximas dos semanas?
No
Creo que no
Puede que sí
Sí
4. ¿Cuál es la posibilidad de que usted sea un no fumador en los próximos seis meses?
Ninguna
Seguramente que ninguna
Probablemente sí
Seguro que sí
¿Por qué el tabaco es una prioridad de salud pública?
El tabaco es la segunda causa principal de mortalidad en el mundo. Actualmente provoca una de cada 10 defunciones de adultos en todo el mundo (unos 5 millones de defunciones por año). De mantenerse las pautas actuales de tabaquismo, el consumo de tabaco provocará unos 10 millones de defunciones por año para 2020. La mitad de las personas que en la actualidad fuman, o sea unos 650 millones de personas, morirán a causa del tabaco.
Entre los factores de riesgo de enfermedad más comunes en todo el mundo, el tabaco ocupa el cuarto lugar. El costo económico del consumo de tabaco es igualmente devastador. Además de los elevados gastos de salud pública relacionados con el tratamiento de enfermedades causadas por el tabaco, el tabaco mata a las personas en la cúspide de su vida productiva, privando a las familias de su sustento y a las naciones de una fuerza de trabajo sana. Además, los consumidores de tabaco son menos productivos durante su vida debido a su mayor vulnerabilidad a las enfermedades. Un informe de 1994 estimaba que el consumo de tabaco ocasionaba anualmente una pérdida neta mundial de US$ 200 000 millones, y que un tercio de esas pérdidas se registraban en países en desarrollo.
El tabaco y la pobreza están indisolublemente ligados. Numerosos estudios han revelado que en los hogares más pobres de algunos países de bajos ingresos los productos del tabaco representan hasta un 10% de los gastos familiares. Esto significa que esas familias disponen de menos dinero para destinar a sus necesidades básicas, por ejemplo, alimentación, educación y atención de salud. Además de sus efectos sanitarios directos, el tabaco da lugar a malnutrición, mayores gastos en atención de salud y muerte prematura. Asimismo, contribuye a elevar las tasas de analfabetismo, ya que el dinero que podría utilizarse para educación se destina, en cambio, al tabaco. La relación entre el tabaco y el agravamiento de la pobreza ha sido ignorada durante mucho tiempo por los investigadores de ambas áreas.
La experiencia ha señalado que existen numerosas medidas costoeficaces para el control del tabaco que pueden aplicarse en diferentes contextos y lograr efectos significativos en el consumo de tabaco. Las estrategias más eficaces en relación con los costos son las políticas públicas dirigidas a la población en general, por ejemplo prohibiciones de la publicidad directa e indirecta del tabaco; aumentos de impuestos y precios de productos de tabaco; creación de espacios sin humo en todos los lugares públicos y lugares de trabajo; y mensajes sanitarios bien visibles y claros en los paquetes de tabaco. Todas estas medidas se abordan en las disposiciones del Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco.

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